15 conceptos básicos que debe tener el emprendedor


Son muchísimas las palabras que definen a un emprendedor. Podríamos hacer una lista de cien palabras si quisiéramos, sobre todo si pensamos en los diferentes tipos de emprendedores que existen en función del sector de actividad al que se dedique. Durante todos estos años emprendiendo actividades y empresas, me he dado cuenta de que hay algunos conceptos que son fundamentales en la vida de un emprendedor, que le acompañan en el día a día, no sólo en su trabajo individual sino en su relación con los posibles compañeros o socios y con el entorno, fundamentalmente clientes.

Estos conceptos básicos son los siguientes:

1. Pasión

Decidas lo que decidas emprender, esta palabra debe acompañarte siempre porque va a ser lo que te dé la motivación y la energía necesaria para afrontar el día a día y enfrentarte a los problemas y obstáculos que vayan surgiendo en el camino. Es el motor de tu empresa, lo que nos permite soñar con nuestro sueño.

2. Sacrificio

Debes de ser consciente de que cuando decidas iniciar la senda emprendedora habrá tareas o hobbies que vas a tener que dejar de hacer o al menos dedicarle menos tiempo. Valora tu situación familiar, sobre todo si tienes hijos pequeños y pareja en casa. Ojo, no descuides tu alimentación ni la actividad física. Pero ten en cuenta que tu jornada laboral va a ser de más de 10 horas diarias casi todos los días y que siempre estarás pendiente de tu smartphone para contestar correos electrónicos y controlar las notificaciones en redes sociales.

3. Organización

Antes de comenzar nada, piensa muy bien cómo va a ser tu mesa de trabajo, cómo vas a ordenar tus archivos en tu PC o en la nube y cómo vas a configurar tu horario de trabajo en función de las diferentes tareas rutinarias. Ésta es la base de nuestro trabajo. No podemos comenzar el día tomando la tarea que más se nos antoje o la más fácil. Más bien al contrario, deja lo más tedioso, lo que menos te guste para la primera hora, porque tenemos la mente mucho más fresca y estamos con la energía al 100% (a no ser que hayas tenido mala noche). El resto del día será mucho más ameno, sabiendo que ya te quitaste la piedrecita del zapato. Si tú no te organizas lo que te va a ocurrir es que olvides correos por enviar, llamadas de teléfono que hacer, órdenes de trabajo o comunicaciones que dar a tus socios, etc. Sigue siempre el mismo patrón de trabajo, crea una rutina. De esta forma es mucho más difícil que se te olvide algo.

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Imagen: freedigitalphotos.net

4. Comunicación

Cobra más sentido cuando tienes compañeros de trabajo. Se trata de que las personas que tienes alrededor en tu trabajo diario conozcan todo lo necesario para desarrollar el trabajo con las mayores garantías de éxito final. Es decir, tus compañeros deben saber en todo momento qué está ocurriendo en la empresa para que todos reméis en la misma dirección y juntos podáis afrontar situaciones adversas. Cada uno de ellos debe saber qué tiene que hacer en cada momento y conocerlo de ti, no de rebote. En cuanto a los clientes, gracias a las redes sociales ahora tienes más fácil que nunca comunicarte con ellos. No desaproveches la oportunidad y sobre todo no dejes pregunta sin contestar (intenta que dar una respuesta en menos de 24 horas). Incluso tus familiares y amigos agradecerán conocer la marcha de la empresa. De lo contrario, sea quien sea el receptor de los mensajes, lo único que vas a generar es desconfianza.

5. Determinación

Para ser emprendedor debes ser una persona decidida, que no necesites el apoyo de alguien para tomar una decisión ni que nadie la tome por ti. Una persona que elija sobre la marcha entre varias opciones para continuar con el trabajo diario y que dé argumentos de peso ante decisiones importantes que deban ser tomadas en consejo. Al fin y al cabo, el emprendimiento es una aventura y se trata de ir sorteando todo lo que sale al paso utilizando siempre el sentido común y muchas veces la intuición empresarial. Siempre hacia adelante, sin perder más tiempo del necesario. Y si te equivocas al decidir, vuelve a intentarlo.

6. Riesgo

El principal riesgo que vas a asumir posiblemente sea económico. Necesitarás una pequeña o gran inversión para comenzar la actividad y sobre todo al principio es posible que debas ‘echarle’ más dinero al proyecto. Para cada iniciativa que desees poner en marcha vas a tener que invertir dinero y mucho tiempo, y nadie te garantiza que vaya a salir bien y sea rentable. Pero es del todo cierto que si no arriesgas no ganas. Así que, ya que tienes que arriesgar, hazlo con cabeza, con la mayor información contrastada posible, de forma que puedas reducir al mínimo las opciones de fracaso.

7. Paciencia

Uno de los grandes errores que suele cometer un emprendedor es creer que en pocas semanas o pocos meses va a comenzar a obtener beneficios y rentabilizar su inversión. El emprendimiento es una carrera de fondo, no los 100 metros lisos. La distancia entre lo que proyectamos en nuestra mente y la realidad que nos encontraremos después suele ser abismal. Esto se debe a la actuación de multitud de agentes ajenos a nosotros pero que conviven con nosotros. Y en el día a día tenemos que ir adaptándonos a ellos, probando nuevas opciones para atraer clientes, conociendo a personas clave que nos faciliten las cosas, trabajando día a día sin desesperarse. Dicen que la paciencia es la madre de las ciencias. Calma, todo llegará.

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Imagen: freedigitalphotos.net

8. Perseverancia

Es la continua lucha sin rendición hasta lograr el objetivo que nos hemos marcado, levantándonos ante cada pequeño obstáculo, esforzándonos al máximo para conseguir pequeños logros sin importarnos las palabras de desánimo de nuestro alrededor. El que la sigue la consigue, otro dicho popular. En muchos casos tenemos que actuar como los burros, hacia adelante sin mirar a los lados. Hay mucha gente deseando verte fracasar, muchas veces simplemente por llevar la razón porque no han confiado nunca en ti o porque ellos nunca serían capaces de hacerlo porque no tienen valor. No les dés ese gusto. Continúa tu camino.

9. Resiliencia

Es la capacidad que tenemos las personas y en este caso los emprendedores de sobreponernos ante los fracasos que nos depara la vida. Extraño es el emprendedor que no fracasa en sus inicios. En países como Estados Unidos resulta muy raro e incluso mal visto ver que un emprendedor haya triunfado sin antes haber tenido un episodio así. Los fracasos son sólo un paso más hacia el éxito, porque de ellos se aprende muchísimo y nos hacen mejores empresarios, ver las cosas de otra forma y actuar en consecuencia. Lo más importante es no tirar la toalla ante estas situaciones. Si crees en lo que haces, si tienes pasión, persigue siempre tus sueños, sigue buscando el camino correcto. Al final lo encontrarás.

10. Liderazgo

Si tú eres quien ha tenido la idea de negocio no te queda otra opción que liderar el proyecto. Nadie va a saber mejor que tú lo que tienes en mente, por eso es fundamental saber liderar a tu equipo de profesionales hacia la consecución de tus metas. Debes ser capaz de dirigir al grupo, de darle ánimos, de felicitarles por su buen trabajo, de corregirles cuando sea necesario y de hacer equipo. Tienes que convertirte en el director de orquesta de tu empresa, logrando la perfecta armonía entre todos los músicos para que los clientes perciban la mejor sinfonía.

11. Resolución

Si ante cualquier problema que se presente te supone angustia o estrés entonces tienes un problema. El emprendedor tiene que ser capaz de adaptarse y dar respuesta rápida ante las dificultades que vayan surgiendo, y además deben ser rápidas. Esta capacidad va creciendo en un emprendedor con el tiempo, puesto que lo que más se necesita para ello es información, experiencia, contactos, recursos con los que poder superar los obstáculos y continuar con el trabajo. Cuanto antes asumas esto mucho mejor, porque problemas van a surgir todos los días. Debes resolverlos de forma natural, en la medida de lo posible. Sin miedo a equivocarte. Lo peor es pararlo todo para madurar durante demasiado tiempo una solución que al final puede ser errónea. La empresa debe seguir su curso. Que no pare la maquinaria.

12. Solidaridad

El emprendedor de hoy en día es muy solidario. Los que ya han logrado cierto éxito suelen prestarse para ayudar a los que están comenzando, porque ellos ya pasaron por ahí. Saben que los comienzos son difíciles y que pueden surgir alianzas que les beneficien. Estamos en un mundo repleto de alianzas empresariales. La unión de varios emprendedores y empresas para realizar un proyecto en común a menudo da muy buenos resultados. Esto viene a sustituir el panorama tradicional de la gran empresa que contaba con decenas de empleados donde cada uno tenía su función. Ahora pequeñas empresas y profesionales independientes se ‘subcontratan’ entre sí para poner en marcha un proyecto. Es decir, se sustituye el contrato laboral por el comercial. Y de estas relaciones surge una gran solidaridad, acentuado en los últimos años por las redes sociales, que lo facilitan mucho más dando la opción de compartir contenidos, valorar aptitudes o realizar recomendaciones.

13. Networking

Debemos estar continuamente en relación con nuestro entorno. Acude a cursos, jornadas, congresos… interactúa con otros profesionales, con clientes, con proveedores. Hacer networking es la capacidad de relacionarte con los demás para compartir información y recursos. Es algo que ya hacíamos de pequeños cuando íbamos al colegio: nos relacionábamos con nuestros compañeros de clase y nos informábamos unos a otros sobre las posibles preguntas de un examen y compartíamos apuntes. Pues lo mismo en la vida real. Si no sales nunca de tu mesa de trabajo, de tu oficina, vas a estar en ‘fuera de juego’. Conoce gente nueva, pregunta, aporta, comparte. Es una excelente forma de crecer como negocio y de darte a conocer, aunque sea persona por persona. Vas a conseguir muchos prescriptores de esta forma.

14. Negociación

Quizá es una de las partes más ‘feas’ del trabajo de un emprendedor. Pero lo cierto es que si quieres tener mejores condiciones en tus materias primas o en los precios de los proveedores, debes negociarlos con ellos. Al fin y al cabo es un ‘tira y afloja’ en el que las dos partes debéis quedar satisfechas, dejando muchas veces una incertidumbre, en manos del futuro cercano, prometiendo resultados que deben llegar pero que realmente son inciertos. Es el caso de una reducción del precio de un servicio que nos prestan prometiendo que les vamos a asegurar un volumen importante a lo largo del año. Se trata de jugar con numerosas variables y que ambas partes al final asuman un pequeño riesgo. Esto también es algo que se aprende a hacer, que se mejora con el tiempo, con la experiencia, así que no te apures tan pronto.

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Imagen: freedigitalphotos.net

15. Curiosidad

Investiga siempre lo que el mercado demanda de nuevo, echa un vistazo a las nuevas leyes que van surgiendo, busca en internet nuevas formas de hacer las cosas que menos te gustan, infórmate de concursos y premios donde poder obtener financiación. Aunque estemos muy centrados en nuestro trabajo, debemos ser conscientes de que el mundo que está a nuestro alrededor también está trabajando y evolucionando. No podemos estar ajenos a todo esto. Debemos estar pendientes a todo aquello que pueda mejorar nuestro trabajo diario y nuestras condiciones.

Como dije al principio, hay muchos más conceptos clave que el emprendedor debe llevar consigo. ¿Cuál más se te ocurre?

 

 

 

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