El mayor favor que pueden hacer nuestros padres para encontrar empleo


Se habla mucho de cultura emprendedora. Desde todas las administraciones públicas se están aprobando normas en favor de crear empresas. Y desde los centros de iniciativa emprendedora cada vez se percibe un mayor protagonismo. Lo cierto es que seguramente habrás observado en tu entorno que aparecen continuamente amigos y conocidos que o bien crean un pequeño negocio o bien comienzan una actividad como profesional independiente (freelance). También te habrás percatado de que muchos de estos amigos o conocidos no tenían antecedentes empresariales en su familia, sobre todo en sus padres, y que todo esto le viene como algo grande y nuevo. Muchos se lanzan por vocación, pero también hay otros muchos que inician esta aventura por obligación, por falta de oportunidades laborales. ¿Y qué factores influyen en el éxito o fracaso de una iniciativa empresarial?

Sin duda uno de ellos está en la cultura emprendedora de los padres. Por desgracia, la generación de los que tenemos treinta y tantos y “veintitantos” nos hemos criado y hemos vivido en una sociedad donde el trabajo por cuenta ajena y sobre todo el ser funcionario de una administración pública era lo máximo. Ser maestro, administrativo del Estado o gobierno autonómico, técnico de Hacienda, funcionario de Correos o profesor universitario significan tener un sueldo fijo para toda la vida, con pagas extras, buenas vacaciones y en muchos casos despreocupaciones para el resto de las horas del día en las que no trabajamos. Situación similar han tenido y siguen teniendo muchos empleados por cuenta ajena en grandes empresas como fábricas, bancos o clínicas privadas. Casi nadie tenía en mente hace unos años crear un negocio, porque trabajar por cuenta ajena y alcanzar el bienestar estaba al alcance de la mano. Pero todo eso ha cambiado.

Ahora todo está dispuesto para que lo más fácil sea emprender. Las plazas para empleado público se han reducido drásticamente (sobran funcionarios) y son pocas las empresas que pueden contratar ofreciendo sueldos y condiciones laborales acordes con nuestras expectativas. Alguien me dijo hace un tiempo: “si no te pagan lo que vales, emprende”. Los jóvenes de hoy en día están eligiendo entre dos opciones: irse al extranjero o emprender. Muy pocos son contratados y están felices con su situación laboral. Por eso, las administraciones públicas tienen una asignatura pendiente muy grande con los padres de estos jóvenes, porque hasta ahora todo lo que se hace tiene como objetivo a los futuros emprendedores, y no se preocupan de la influencia de su entorno más cercano.

Está clarísimo. Un chico o una chica puede asistir a veinte cursos sobre motivación al autoempleo y asistir a treinta charlas sobre emprendimiento. Puede tener una idea de negocio y estar decidido a probar. Pero si cuando lega a casa y lo cuenta a sus padres la respuesta es “déjate de tonterías y echa los papeles para el ayuntamiento” o “voy a hablar con mi jefe para ver si te pueden hacer una entrevista”, la verdad es que la labor de los motivadores al autoempleo se ve frustrada. Y lo más importante, los jóvenes sienten en ese momento cómo le cortan las alas y se quedan sin rumbo, a merced de la suerte o de una obra caritativa de alguien que por un favor quiera emplearle (no sabemos con qué condiciones).

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Picture by: freedigitalphotos.net

Por eso, el mayor favor que pueden hacernos nuestros padres es dejar que emprendamos y que nos equivoquemos. No hay que tener miedo al fracaso. Dicen que el fracaso es sólo un paso más hacia el éxito. Es decir, es obligatorio. Igual que cuando suspendemos unas oposiciones o cuando no logramos que nos contraten después de siete entrevistas de trabajo. Iniciar una actividad empresarial es el mejor curso o máster que podemos realizar, porque nos va a llevar a enfrentarnos cuerpo a cuerpo con la realidad empresarial de nuestro entorno y nuestro mercado, nos va a suponer conocer y relacionarnos con las diferentes administraciones públicas, nos va a permitir conocer a muchísima gente que serán contactos muy valiosos para el resto de nuestra vida y nos va a dar la oportunidad de buscarnos la vida nosotros solos, aprendiendo “al palo”, experimentando una y otra vez los pequeños éxitos y pequeños fracasos del día a día.

Señores padres, dejad que vuestros hijos emprendan sus propios sueños, pero prestadles ayuda, guiadles desde vuestra experiencia. En lugar de acudir a tu jefe para que entrevisten a tu hijo y trabaje contigo en la empresa, ¿por qué no pides una cita para que le dé consejos sobre cómo administrar una empresa? En vez de estar tan al tanto de las convocatorias de empleo público que aparecen en tu ayuntamiento u oficina pública, ¿por qué no logras que tu hijo vaya a hablar con un jefe de servicio o departamento para que le explique cómo funcionan las cosas en tu localidad, provincia o región? Uno de los principales motivos del fracaso a la hora de emprender es la falta de información para tomar decisiones adecuadas. Padres, aquí tenéis una gran oportunidad de ayudar a vuestros hijos. Ellos ya tienen las ideas y las ganas, y los centros de iniciativa emprendedora tienen los recursos para formarles y guiarles en este camino. Ellos os necesitan como motivadores, no como una presión por el miedo a fracasar.

Pero no quiero descargar la culpa de todo esto en los padres. España adolece de una cultura del emprendimiento profunda, que de aplicarse tardaría años en calar. En otros países no es así. Están más que acostumbrados a aventurarse y fracasar hasta encontrar el éxito profesional. Sólo hay que echar un vistazo a Estados Unidos. El Gobierno español tiene mucho trabajo en este sentido. Tenemos a la generación de jóvenes mejor preparada de la historia que está siendo totalmente desaprovechada, esperando en las listas del paro, trabajando en puestos muy por debajo de su valía o ganándose la vida en el extranjero. Favorezcamos de verdad la creación de empresas y el trabajo por cuenta propia.

Algunas propuestas que lanzo en favor de la cultura emprendedora de los padres:

– Sesiones a padres de alumnos en institutos y colegios sobre iniciativa emprendedora de los hijos.

– Incentivos fiscales a padres que financien o presten ayuda económica a sus hijos para crear un negocio.

– Jornadas de emprendimiento conjunta para padres e hijos donde se cuenten en primera persona casos de éxito de emprendedores del entorno.

Dicen que la mejor herencia que pueden darle los padres a un hijo es la educación. Y la mayor satisfacción debería ser ver a tu hijo trabajar en lo que le gusta poniendo en práctica todo lo aprendido y ganarse la vida con ello. Está en tus manos también que esto sea así. Ayúdale.

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